Los dientes están preparados para soportar miles de ciclos de masticación cada día y pueden mantenerse en buen estado durante toda la vida. Sin embargo, esto no significa que sean completamente inmunes al paso del tiempo.
El desgaste dental existe y, en cierta medida, puede formar parte del envejecimiento natural. El problema aparece cuando esa pérdida de tejido dental es demasiado rápida, afecta a la estética o comienza a provocar sensibilidad, fracturas o alteraciones en la mordida.
Además, el desgaste no siempre tiene una única causa. El bruxismo, determinados alimentos y bebidas, una técnica de cepillado demasiado agresiva o incluso algunos problemas digestivos pueden favorecerlo.
¿Qué entendemos por desgaste dental?
El desgaste dental es la pérdida progresiva de los tejidos que forman el diente, principalmente el esmalte y, cuando el proceso avanza, también la dentina situada debajo.
El esmalte es el tejido más duro de nuestro organismo y constituye la capa exterior que protege los dientes. Sin embargo, una vez que se pierde, el organismo no puede regenerarlo de forma natural.
Por eso es importante detectar un desgaste excesivo antes de que avance.
Una pequeña modificación de las superficies dentales con el paso de los años puede considerarse normal. Cuando la pérdida de estructura es notable o avanza rápidamente, es necesario investigar qué la está provocando.
¿Por qué se desgastan los dientes?
Existen diferentes mecanismos que pueden provocar desgaste dental. En muchas ocasiones, varios de ellos aparecen al mismo tiempo.
Bruxismo
Apretar o rechinar los dientes es una de las causas más conocidas.
El contacto repetitivo y excesivo entre las piezas puede ir desgastando poco a poco sus superficies, especialmente en personas que presentan bruxismo durante el sueño.
Con el tiempo pueden aparecer dientes más planos, bordes irregulares, pequeñas fracturas o pérdida de altura dental.
El bruxismo también puede acompañarse de otros síntomas como tensión en la mandíbula, molestias musculares o dolor al despertarse.
Alimentos y bebidas ácidas
Los ácidos pueden debilitar progresivamente el esmalte.
El consumo frecuente de refrescos, bebidas energéticas, zumos, cítricos y otros productos muy ácidos puede favorecer lo que conocemos como erosión dental.
No significa que estos alimentos deban eliminarse necesariamente de la dieta, pero sí conviene evitar una exposición excesiva y frecuente.
El riesgo aumenta cuando una persona consume bebidas ácidas repetidamente durante muchas horas del día.
Reflujo gastroesofágico
Los ácidos no siempre proceden de la alimentación.
En personas que presentan reflujo gastroesofágico, el contenido ácido del estómago puede llegar hasta la boca y entrar repetidamente en contacto con los dientes.
Cuando ocurre de forma frecuente puede producir un patrón característico de desgaste, especialmente en determinadas superficies de las piezas dentales.
En algunos casos, el odontólogo puede ser uno de los primeros profesionales en detectar señales compatibles con este problema.
Cepillado demasiado agresivo
Cepillarse con demasiada fuerza no significa limpiar mejor.
Una técnica demasiado agresiva, especialmente acompañada de determinados hábitos o pastas muy abrasivas, puede contribuir al desgaste de ciertas zonas de los dientes y también favorecer la retracción de las encías.
Lo recomendable es utilizar una técnica adecuada, un cepillo apropiado y evitar ejercer una presión excesiva.
Morder objetos o determinados hábitos
Algunas costumbres aparentemente inofensivas pueden someter los dientes a esfuerzos para los que no están diseñados.
Por ejemplo:
- Morder bolígrafos.
- Morderse las uñas.
- Abrir envases con los dientes.
- Masticar objetos duros de manera habitual.
Estos hábitos pueden favorecer pequeños desgastes, fisuras e incluso fracturas.
No todos los desgastes dentales son iguales
Dependiendo de la causa, podemos hablar de diferentes tipos de desgaste.
Atrición
Se produce principalmente por el contacto entre unos dientes y otros.
Puede aparecer con el paso de los años, aunque suele ser más evidente cuando existe bruxismo o una sobrecarga importante de la mordida.
Abrasión
Está relacionada con factores externos que actúan mecánicamente sobre el diente.
Un ejemplo sería un cepillado excesivamente agresivo realizado de manera continuada.
Erosión
Es la pérdida de tejido dental causada principalmente por la acción de ácidos que no proceden directamente de las bacterias responsables de la caries.
Pueden ser ácidos de determinados alimentos y bebidas o proceder del propio organismo, como sucede con el reflujo.
En la práctica, una misma persona puede presentar una combinación de estos mecanismos.
¿Cómo saber si mis dientes se están desgastando?
El desgaste dental suele producirse lentamente, por lo que es posible acostumbrarse a los cambios y no percibirlos inicialmente.
Algunas señales que pueden indicar que existe un desgaste excesivo son:
- Dientes que parecen más cortos.
- Bordes dentales irregulares.
- Superficies de masticación cada vez más planas.
- Sensibilidad al frío, al calor o a determinados alimentos.
- Cambio en la forma de los dientes.
- Coloración más amarillenta en algunas zonas.
- Pequeñas fisuras o fracturas.
- Cambios en la mordida.
En fases avanzadas, el desgaste puede afectar considerablemente a la forma y altura de los dientes.
¿Por qué algunos dientes desgastados parecen más amarillos?
El esmalte es relativamente translúcido y debajo de él se encuentra la dentina, que tiene un tono naturalmente más amarillento.
Cuando el esmalte se hace más fino debido al desgaste, la dentina puede hacerse más visible.
Por eso, unos dientes desgastados no necesariamente están manchados: en ocasiones simplemente existe menos esmalte cubriendo la dentina.
¿El desgaste puede provocar sensibilidad dental?
Sí.
Cuando el esmalte pierde grosor o determinadas zonas de la dentina quedan expuestas, los dientes pueden reaccionar con mayor intensidad ante estímulos como el frío, el calor o los alimentos dulces.
La sensibilidad puede ser una de las primeras señales de que existe pérdida de tejido dental, aunque también puede aparecer por muchas otras razones.
Por eso es importante determinar su origen antes de iniciar cualquier tratamiento.
¿Se puede recuperar el esmalte perdido?
El esmalte dental que se ha perdido no vuelve a crecer de forma natural.
Por este motivo, el objetivo principal cuando se detecta un desgaste es frenar o reducir la causa que lo está provocando.
En pérdidas muy pequeñas puede ser suficiente con controlar los factores de riesgo y realizar un seguimiento.
Cuando el desgaste es mayor, existen tratamientos restauradores capaces de devolver al diente parte de su forma, estética y función.
¿Cómo se trata el desgaste dental?
El tratamiento dependerá de su causa y de cuánto tejido dental se haya perdido.
No todos los pacientes necesitan reconstruir inmediatamente sus dientes.
En algunos casos, el tratamiento puede centrarse en controlar el problema mediante:
- Modificación de determinados hábitos.
- Mejora de la técnica de cepillado.
- Control del consumo frecuente de alimentos y bebidas ácidas.
- Tratamiento de la sensibilidad dental.
- Seguimiento periódico del desgaste.
Si existe bruxismo, será necesario valorar cada caso para determinar la causa y las medidas más adecuadas. En determinados pacientes puede estar indicada una férula de descarga.
Cuando existe una pérdida considerable de estructura dental, pueden utilizarse tratamientos restauradores como reconstrucciones con composite, restauraciones indirectas, carillas o coronas, dependiendo de las necesidades de cada pieza.
¿Se pueden reconstruir unos dientes muy desgastados?
En muchos casos, sí.
Cuando el desgaste ha avanzado durante años puede modificar la forma de numerosos dientes e incluso alterar la forma en la que ambas arcadas contactan entre sí.
Antes de restaurarlos es fundamental realizar un estudio de la mordida y determinar por qué se ha producido el desgaste.
Simplemente reconstruir los dientes sin controlar primero la causa podría hacer que las nuevas restauraciones también sufrieran una sobrecarga.
Por eso, los casos de desgaste avanzado requieren una planificación individualizada.
¿El desgaste dental se puede prevenir?
No siempre es posible evitar completamente el desgaste asociado al paso de los años, pero sí podemos reducir muchos de los factores que lo aceleran.
Algunas medidas sencillas son:
- Evitar apretar o rechinar los dientes siempre que sea posible y consultar si existen signos de bruxismo.
- No utilizar los dientes para abrir objetos.
- Evitar morder habitualmente bolígrafos u otros objetos duros.
- Moderar la frecuencia de consumo de bebidas muy ácidas.
- Mantener una buena higiene bucodental sin realizar un cepillado excesivamente agresivo.
- Consultar si existe reflujo frecuente.
- Realizar revisiones periódicas.
Las revisiones son especialmente importantes porque permiten comparar el estado de los dientes a lo largo del tiempo y comprobar si el desgaste está avanzando.
¿Cuándo deberíamos preocuparnos?
Encontrar cierto desgaste en una persona adulta no significa necesariamente que exista un problema.
Lo importante es determinar cuánto tejido se está perdiendo, a qué velocidad y cuál es la causa.
Conviene realizar una valoración cuando los dientes comienzan a verse notablemente más cortos, aparecen fracturas frecuentes, existe sensibilidad, se observan cambios importantes en la mordida o el desgaste empieza a afectar a la estética.
Detectarlo en las primeras fases permite actuar de forma mucho más conservadora.
El desgaste dental no siempre es simplemente consecuencia de la edad
Aunque nuestros dientes cambian con los años, un desgaste excesivo no debería considerarse automáticamente algo inevitable.
Detrás puede existir bruxismo, erosión producida por ácidos, determinados hábitos o una combinación de varios factores.
Identificar la causa es el primer paso para proteger el tejido dental que todavía se conserva y evitar que el problema continúe avanzando.
En Clínica Dental Sainz de Baranda 39 podemos valorar el grado de desgaste de los dientes, estudiar su posible origen y recomendar las medidas o tratamientos más adecuados para cada caso.
Clínica Dental Sainz de Baranda 39
Calle del Alcalde Sainz de Baranda, 39 – 28009 Madrid
Teléfono: 914 008 851
WhatsApp: 682 586 071